Texto y fotos:
Raudel del Llano
Cueva Geda constituye una de las cavernas más bellas e interesantes de Pinar del Río y de Cuba. Una caverna que puede deslumbrar al menos entusiasta de sus visitantes. Sus galerías colmadas de formaciones secundarias, en ocasiones dan la sensación de encontrarse en un inmenso museo.
Cueva Geda fue descubierta por el grupo del mismo nombre el 22 de julio de 1998. Esta caverna fluvial se encuentra en la sierra Guasasa, Viñales, formando parte del Sistema cavernario Guasasa. Se encuentra orientada NE-SW con dos niveles de cavernamiento perfectamente definidos. La misma se eleva a unos 74 metros por encima del nivel del valle y por debajo de la reconocida cueva Cumpleaños, y a unos 200 mts sobre el nivel medio del mar. Con desarrollo lineal de aproximadamente 5 500 m, es la más larga e interesante de este sistema, contando con innumerables tesoros en su interior sobre todo en cuanto espeleothemas y restos paleontológicos. Climáticamente presenta una gran estabilidad. La temperatura media en ambos niveles oscila alrededor de los 22gc y la humedad relativa es muy alta, alrededor del 99 % en casi toda la cueva, llegando al 100% en algunos salones.
La entrada natural se localiza por la parte oeste del macizo, abriéndose en la formación geológica Guasasa, de edad jurásico superior y cretácico inferior.
Desde que uno penetra se encuentra con una caverna de grandes dimensiones y un salón con las características idóneas para convertirse en un confortable campamento; buena iluminación durante el día y varios lugares para el necesario reposo después de una agotadora jornada. Una monumental formación combinada entre estalactitas, estalagmitas y columnas adornadas en su parte superior por las extrañas anemonitas, estalactitas que crecen por lo general en dirección a la entrada de la caverna.
El nivel inferior en sus primeros 200 m es la parte menos activa de la cueva y de un relieve irregular. Se destacan grandes gours cerca de la entrada que se mantienen secos durante casi todo el año y más adelante un salón que, por el contrario, se mantiene con agua permanentemente. Abundan las perlas en concreciones y es en esta parte donde aparece el primer resto fósil de la cueva; megalocnus rodens, el cual arribó a este sitio presumiblemente por arrastre de alguna corriente de agua.
Ya a los 400 mts se encuentra la subida al segundo nivel en una zona donde la confluencia de ambas galerías ha dado lugar a un salón de grandes dimensiones.
Este primer nivel continúa en una galería bastante amplia y de un piso plano, el cual se rellenó de sedimentos en toda su extensión, dando la idea de ir caminando a mediación de la cueva, entre el techo y el piso original. Esta galería se destacada por las bellas excéntricas que presenta, llegando a haber zonas donde cubren casi todo el recinto, excepto el piso. Existen dos paletas de formaciones muy originales las cuales hacen recordar la dentadura de un escualo.
Al final, y a unos 1300 metros este nivel se cierra por formaciones secundarias y continúa por el lado opuesto, pero a esta sección solo se accede por la galería superior, y bajando por una chimenea hasta el techo de la misma.
El segundo nivel, como mencionamos, solo tiene una subida a los 400 metros entrando por la galería inferior, en una zona de confluencia de ambas galerías y donde ambas comparten el mismo techo.
La subida se hace a través de roca estructural y por entre derrumbes. Una vez en este nivel superior se puede avanzar unos 100 metros hacia atrás. Allí, se camina junto a un colapso estructural del piso y un bosque de pinolitos para apreciar posteriormente dos monumentales “lámparas”, formadas por un macizo de estalactitas, adornadas en toda su magnitud de helictitas y spaguettis. Esta galería se cierra por esta parte en el llamado salón de los Cristales, un lugar increíble, donde los ojos no pueden creer cómo se formó tanta belleza. Se aprecian conjuntos de coladas, paletas, columnas, estalactitas y las omnipresentes helictitas recubriendo gran parte del recinto. Esta zona es quizás la que más impresione en toda la cueva.
Regresamos por nuestros pasos, pasamos de nuevo junto al precipicio al nivel inferior y continuamos por este nivel, que tiene unos 1700 metros hasta su colmatación al final. A diferencia del inferior éste se caracteriza por ser de mayores dimensiones y con un piso irregular y complejo al recorrerlo en algunas de sus zonas, por lo cual se han tenido que colocar algunos pasamanos, sobre todo junto a depresiones profundas que pueden poner en riesgo a quienes se aventuren en tan fascinante mundo.
Sin avanzar mucho aún se encuentran las extraordinarias “rosas”, formaciones cristalinas que surgen desde el fondo de un gours, el cual presenta todo su interior cubierto por cristales de forma romboidal.
Durante el trayecto se puede apreciar gran variedad de espeleotemas, columnas inmensas, cortinas, formaciones de aragonito, helictitas, coladas, etc.
Esta galería zigzaguea por encima del nivel inferior, teniendo varias conexiones entre una y otra, pero que solo son practicables mediante técnicas de progresión vertical.
El recorrido hasta el final de la galería superior puede ser lento en dependencia de las habilidades de quienes lo recorran. Es un constante subir y bajar por las irregularidades del terreno, formadas precisamente por la debilidad de las rocas en esas zonas, al presentar un nivel superior y por donde el agua ha encontrado vías de escape.
En cueva Geda se ha encontrado uno de los mejores y más conservados depósitos in situ de edentados del país, componentes de la fauna de los mamíferos del cuaternario cubano y es precisamente este nivel el más beneficiado en este sentido. Entre la paleo fauna registrada se cuenta con todos los géneros de edentados descritos para el cuaternario cubano, 5 géneros de roedores (entre los que se cuenta un género endémico), un género de insectívoro, 7 géneros de quirópteros, un género de anfibio y fragmentos de aves no identificados. Los depósitos que se encuentran son ocasionados por arrastre o por animales muertos in situ. Algunas especies se pueden encontrar en muy buen estado de conservación o tan deterioradas que se hace difícil su identificación.
Como dijimos anteriormente a la continuación del nivel inferior se accede por una chimenea desde la galería superior, lugar donde hay que utilizar técnicas de cuerda. Bajando por esta abertura se siente una gran corriente de aire, provocada por la respiración natural entre ambas galerías. El descenso se hace al vacío, cayendo exactamente en el centro de la galería y sobre un montículo de sedimentos. A pocos metros se puede observar el cierre colmatado de esta galería y que, originalmente, daba acceso a la entrada natural de la cueva.
En dirección opuesta tenemos unos 800 metros de galerías, que aunque no son las más bellas de esta creación de la naturaleza, sí tienen sus características propias y diferentes al resto de la cueva. Esta es una zona más seca, pero a su vez también está colmada de formaciones secundarias, aunque menos cristalizadas. Es difícil encontrar agua en esta galería, sobre todo en época de seca, donde los pocos gours que se llenan de agua se secan. La salida hacia el exterior se practica a través de una pequeña abertura entre columnas que hubo que forzar para poder atravesar. Una vez en el exterior se puede apreciar un bello hoyo de terreno, conocido como El Hoyo de Jaruco. Desde esta altura se puede apreciar gran parte de él, incluyendo a los campesinos que labran allí la tierra para sacar lo mejor de ella.
Tanto en el nivel inferior como en el superior se encuentran algunas pocas galerías secundarias, pero que son sobre todo de interés desde el punto de vista espeleométrico.
Cueva Geda constituye uno de los paleocauces más interesantes y bellos de Cuba. Impresiona tanto por la diversidad y belleza de sus formaciones secundarias como por los importantes depósitos de fósiles que conserva en sus entrañas. El estudio de esta caverna continúa aún en estos momentos. |